El marketing ha cambiado. Desde la primera imprenta gracias a Johannes Gutember en 1450 a hoy, hemos visto el mercado de consumo variar incansablemente. Sin embargo, aún muchos procesos parecen repetirse por costumbre. Las marcas y las agencias de publicidad seguimos lanzando grandes campañas en radio, televisión, y prensa, haciendo anuncios millonarios sin poder tener una idea clara si la persona que lo ve realmente está interesada o simplemente estamos interrumpiendo su día.

Es importante hacer una pausa en el camino y entender ¿qué tanto ha cambiado mi consumidor?. Nuestros clientes ya no consumen de la misma manera que lo hacían hace unos años. El acceso ilimitado a la información ha rediseñado nuestro comportamiento, nuestras decisiones. Cuando ya los anuncios millonario no son suficiente para convencer a mi cliente, es entonces cuando debemos volver la mirada al contenido de marca.

Entonces, ¿por qué nos seguimos comunicando a nuestros consumidores de la misma manera que lo hacíamos hace 20 años atrás?

Existen dos maneras de hacer publicidad, cada una con sus ventajas y sus desventajas: Inboud y Outbound, pero ¿qué significan?.

Con la aplicación del inbound, los clientes se acercarán a tu negocio y con los del outbound se debe de salir a encontrarlos. En el primer caso, la clave está en crear contenido de calidad; y, en el segundo, en el presupuesto.

¿Qué es Inbound Marketing?

Se trata de ofrecer valor de una forma no intrusiva, a diferencia de la publicidad tradicional, por lo que los consumidores no sienten que el fin es conseguir ventas. Con contenido de valor para estos compradores vamos a poder competir con otras marcas que están presentes en la red pero no dispongan de una estrategia clara.

La metodología del inbound marketing se basa en 5 diferentes fases:

1) Atraer: Para generar tráfico, debés usar diferentes recursos como el marketing de contenidos, técnicas SEO, redes sociales, PPC, etc. Es importante que lo hagás de acuerdo con una planificación estratégica para conseguir resultados.

2) Convertir: En este punto, debés aplicar todas las técnicas necesarias, con el fin de convertir el tráfico en una base de datos para que tus acciones inbound sean efectivas. Las páginas de destino, las llamadas a la acción y los formularios pueden resultarte muy útiles.

3) Cerrar: Una vez que tengás tu base de datos, debés gestionar los registros, integrarlos con un CRM o con herramientas de automatización y lead nurturing. De esta manera, se crea un flujo de contenidos automatizado y adaptado al ciclo de compra del usuario; para poder así determinar el momento perfecto para convertirlo en cliente.

4) Deleitar: Cuando ya hayás conseguido clientes, es necesario conservarlos. En esta fase, debés mantenerlos satisfechos, ofrecerles información útil e interesante y cuidar a tus posibles prescriptores para convertir las ventas en recomendaciones.

Si deseás conocer más acerca del inbound marketing y cómo aplicarlo en tu empresa, podés realizar la consulta dejándonos un comentario y uno de nuestros jupones expertos te aclarará tu duda.

Si querés saber más sobre inbound te invitamos a que visites el blog de epyme que habla de la forma más eficiente y menos costosa de llegar a sus clientes.

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